La Historia de La Dulce Carola - Parte III

"Y ahí tienes a mi amigo, con todo el futuro por delante, o con todo el pasado, no se muy bien. Pero ahí lo tienes, volviendo a mirar por la ventana y volviéndose a encontrar con aquella mujer, ahora jugaba con ventaja porque conocía los plazos, el tiempo que le quedaba, aún asi dejó pasar el primer año deleitándose, asomándose por la ventana y planificando bien la declaración de amor, pensando en la pose precisa, en las palabras adecuadas, y dejó pasar el tiempo y un dia se presentó en el restaurante a la hora de comer, se sentó en la primera mesa que vio libre y vio a Carola deambulando entre las mesas, se acercó, se puso delante de el y le dijo “que desea?” aquel era el momento, esa era su oportunidad, asi que su garganta se tensó como una cuerda de guitarra y mirándola le dijo “una sopa de cebolla y un filete bien cocido, por favor”, Carola tomó nota y se fue. Mi amigo se estuvo maldiciendo toda la noche, asi que al dia siguiente ahí lo tienes, sentado en la mesa, mirando a Carola, clavando sus pupilas en las de ella y diciendo “una sopa de cebolla y unos tacos de camarones” y al dia siguiente armándose de valor “una sopa de cebolla sola por favor” y si dia tras dia, por las mañanas asomándose a la ventana viéndola pasar y a la hora de comer asomándose a una sopa de cebolla. Bueno, y el tiempo pasaba, a veces mi amigo creía que ella fijaba su viste en el y entonces las palomas del parque volaban, los borrachos en las tabernas brindaban a su salud, los feligreses en las iglesias arrasaban y los soldados en las primeras filas de combate se daban largos besos en la boca.. que va, ella no reparaba en el. Y pasaba el tiempo, pasaban los dias, pasaban los meses y pasaban los años, años de sopa de cebolla. Por fin llegó el momento, no podía retrasar mas la declaración, al dia siguiente Carola se iba, y aquella noche casi no durmió mi amigo. Pero al dia siguiente ahí se presento y lo tienes, se acercó Carola como todos los dias y le dedico una sonrisa, quizas mas afectuosa que otras veces, no se, el caso es que se hizo silencio un instante que pareció eterno, el pensó en decir “me gustas cuando callas porque estas como ausente” o no se, quizás “porque me despierto de madrugada mientras todos duermen?” pensó en decirle “me dueles mansamente, me dueles, quítame la cabeza, córtame el cuello, porque nada queda de mi después de este amor” pensó en decirle simplemente, quédate conmigo por favor, y por fin, “una sopa de cebolla por favor” . Era inevitable, mi amigo comió la sopa de cebolla como un condenado a muerte, en calma y en silencio y se fue para casa, ni siquiera pasó por su despacho, sabía que la derrota era inevitable. Y a mi no me sorprende mucho, porque creo que alguien dijo una vez que los amores cobardes no llegan a amores ni a historias, se quedan ahí, ni el recuerdo los puede salvar, ni el mejor orador conjugar...

(continuará)

5 comentarios:

Mona Loca dijo...

AyDios.

Más triste que desaprovechar una oportunidad...es desaprovecharla por segunda vez.

Ya le conté como me sublevan los cobardes?

Sí, creo que sí...aquella vez.

besos

Tiburina dijo...

Aia.

Pablo dijo...

Aia... una patada en el higado. La sopa no tanto. la historia si.

A no enloquecer. Quiero saber como siugue rubiaaa!!!

Karito La Cordobesa dijo...

Uf.
Bueno, yo no voy a tirar la primera piedra. Quién sabe si no haría lo mismo en una situación parecida.
Igual, Carola se tenía que llamar? ¬¬

Rápido, rápido, la IV parte!

Zimbon dijo...

Puff... Ismael se pasa en este relato!
Es brillante...
Nunca lo había leido así de corrido, solo escuchado en el disco o DVD.

Muy bueno!