La historia de La Dulce Carola - Parte I

Ufa, estoy enferma desde el miércoles, pero justo esta semana había decidido contar esta historia, asi que la cuento y me levanto un poco de la cama que ya es una extensión de mi espalda.
Esta hermosa historia no es mia, después voy a decir de quien es, pero no es ningún misterio, porque es bastante conocida (para los que estén en el palo, por lo menos). Voy a tratar de dividirla en cuatro partes para que no se haga muy pesado leerla.
Se va la primera!

"Ustedes creen en los amores a primera vista? Es que acaso existen otros?
Yo conozco la historia de un tipo que se enamoró desde una ventana. Es la historia de un amigo, vive en Méjico, en el DF, trabaja en la octava planta de un edificio, en unas oficinas en el centro de la ciudad. Y un día, estaba con la mirada perdida en el smog del DF, cuando bajó la mirada del cielo a la calle, o mas bien del smog al cielo, porque allí estaba ella, la dulce Carola, de belleza soberbia, radiante, cruzaba la calle, y a su paso se detenía toda la ciudad, en frente había un edificio en obras y todos detenían su ritmo frenético para observar a aquella mujer. Un obrero estuvo tentado de lanzarle un piropo, pero el de al lado le dio un codazo para callarlo, tal era el silencio litúrgico que imponía aquella mujer, y mi amigo se quedó embobado mirando a aquella mujer cruzando la calle que iba en lo suyo, pensando quizás en lo duro que sería su primer día de trabajo en el restaurante de la esquina. Se quedó embobado mirando como la puerta del restaurante devoraba a aquella mujer, y supo mi amigo que nada sería igual. A la mañana siguiente, después de haber estado toda la noche pensando en esa mujer, mi amigo salió a la ventana, se asomó y allí la encontró, y aquella cita era diaria, aquella cita se convirtió en una obsesión, día tras día mi amigo se asomaba a la ventana y la veía pasar, y se preguntaba como sería ella, como sería su vida, como despertaría, como dormiría, y pasaban los días, y pasaban los meses y mi amigo a veces creía percibir el perfume de ella desde lo alto del edificio, o creía escucharla tararear una canción, y la melodía le perseguía durante todo el día. Y pasaron meses, y pasaron años, y mi amigo asomado a la ventana, preocupándose cuando la veía caminar bajo la lluvia sin paraguas, preocupado cuando la creía ver mas delgada. Pasó mucho tiempo, y muchas veces estuvo tentado mi amigo de bajar los ocho pisos para decirla a aquella mujer…que diablos, que la amaba. Pero no lo hizo. Pasó mucho tiempo y años asomado a la ventana , y planeando el momento preciso para acercarse a ella, por fin tomó una decisión, sería ese día, ese día terrible, mi amigo se sorprendió un poco cuando no la vió pasar por debajo de su ventana, pero aun asi a la hora de comer se fue a buscarla al restaurante, buscó a Carola entre las mesas pero no la encontró, asi que preguntó al encargado, y el encargado le dijo que Carola se había marchado, no del restaurante del DF, se había ido a Acapulco con su familia, y no iba a volver mas, y mi amigo supo del sabor amargo de la derrota, supo que aquella mujer no volvería a cruzar por debajo de su ventana, y subió los ocho pisos arrastrando los pies, y no se sorprendió cuando en la octava planta encontró a todo el mundo alborotado, de un lado para el otro, frenéticos, alguien con el rostro desencajado le dijo que la empresa había quebrado, que estaban el la banca rota, asi que todos a la calle. En un día, había perdido todo, la mujer que amaba, el trabajo, y se volvió para casa, no muy sorprendido, todo encajaba, el mundo se desmoronaba y lo hacía todo de una vez..."

(continuará)

Poema 20

Ya sé, ya sé, esta en todos lados, se leyó mil veces, es re sabido. Pero, por Dios, por Dios, no puede ser tan bello.
Hoy tuve que leerlo una vez mas, creo que vale la pena.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: " La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.

La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

Pablo Neruda

No te salves

Cuando yo tenía 15 años, escribía poesía. Bueno, escribía lo que yo creía que era poesía. En esa época yo tenía una profesora de inglés que era la profesora que mas quería, aún hoy sigo en contacto con ella. Ella quiso llevar una poesías mias a un concurso una vez, y como yo no quería, para terminar de convencerme me regaló un libro de Mario Benedetti. Al final las llevó, y no ganaron, obvio, tenían sentimiento, pero no estaban bien escritas como para participar de un concurso. Pero lo importante fué el libro, lo habré leído mil veces. La que mas me gustaba, y me sigue gustando, es esta, porque es lo que me gustaría decirle al amor de mi vida si lo tuviera al lado. Disfrutenla. Este es mi pequeño homenaje al primer poeta que leí.

No te salves

No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo

pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundosólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino

y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.